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Profesionalismo Docente

Autora: Dra. CP Nilda Astrella
Miembro de la Comisión Problemática de los Profesionales que actúan en la Actividad Docente
La imagen de un profesor ha pasado desde la concepción espiritualista donde el centro estaba en la acumulación de virtudes hasta la concepción tecnicista y conductual donde su profesionalismo se reduce a un conjunto de destrezas, pasando por una visión del profesor como un gestor de decisiones relacionadas con el proceso de información a la de un artesano que aplica la técnica y la herramienta adecuada para moldear una situación de aprendizaje irrepetible. En todas estas concepciones están presentes dos coordenadas, el conocimiento disciplinar y el compromiso individual de profesor con el mismo.

La enseñanza es una práctica que supone la conjunción de diversas dimensiones:

Reglas colectivas de comportamiento común a todos los profesores, el cambio pedagógico es un cambio de una cultura colectiva.

Normas de comunicación profesional de los profesores entre si, este cambio implica alterar la forma de organización y control a que están sujetos los profesores.

Reglas de comunicación y control interpersonal entre profesores y alumnos a cargo, este cambio implica una alteración del clima psicosocial y de las formas en que se ejerce el poder y el control.

Normas de participación en la comunidad para evitar el aislamiento de la cultura escolar respecto de la exterior y proyectar la escuela en el exterior.

Ordenar las prácticas sobre un conjunto de valores compartidos y jerarquizados en función de los fines que debe cumplir la escuela.

Una selección del conocimiento, adecuando los contenidos, la forma de organizarlos, los recursos humanos y materiales, y las condiciones de enseñanza a los destinatarios y a los fines establecidos.

Todas estas dimensiones se sintetizan en el Proyecto Educativo y se expresan a través de prácticas pedagógicas en el aula, que son de diversa índole: didácticas, de asesoramiento, evaluadoras, organizativas y de gestión.

El profesionalismo docente implica un cambio en esa práctica tradicional (individualista) para adaptarlas a todas las dimensiones anteriormente mencionadas tendientes a favorecer el trabajo en equipo y el fortalecimiento de una cultura escolar común.

Fuente: Sacristán Gimeno, en La gestión pedagógica de la escuela, UNESCO/ORELAC, Santiago, Chile, 1992.

Fecha de publicación: 02/12/02

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